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LEW 88763

 

Fotografía de LEW 88763

 

 

Búsqueda de meteoritos

1998

© David A. Kring
World Wide Web Edition

Antonio Parra llevó a cabo la traducción, y Humberto Campins (LPL) la revisó.

English Edition

 

Desde hace unos 20 años, a partir del descubrimiento de que en algunas regiones de la Antártida se conservan y concentran meteoritos, se han organizado expediciones científicas japonesas y americanas en las que se han recuperado más de 15.000 meteoritos. Huelga decir que han supuesto un gran aumento del número de muestras en nuestras colecciones.

 

Antes de que se iniciaran los trabajos en la Antártida se disponía en total de ~2,600 meteoritos. Y apenas se había podido observar su caída en la tercera parte de los casos. La mayoría eran clasificados como hallazgos, descubiertos casualmente por granjeros, pastores, rancheros, excursionistas, etc. En algunos casos, sin embargo, habín sido recuperados por cazadores de meteoritos tras una búsqueda diligente. Unos pocos se encontraron en calizas fosilíferas, y dos entre las rocas recogidas en la Luna por los astronautas del proyecto Apollo.

 

Apenas el 56% de los meteoritos hallados casualmente son condritas y acondritas, a pesar de que es el tipo cuya caída se observa con mayor frecuencia (93%). Entre los hallazgos, los meteoritos más frecuentes son los metálicos, pues son muy distintos de las rocas terrestres. Además, los meteoritos rocosos se alteran más fácilmente en la superficie terrestre.

Cuando busque meteoritos, tenga en cuenta las propiedades descritas más arriba y el cuestionario de la página siguiente. Le ayudarán a identificar las muestras que vale la pena investigar. En el caso de los meteoritos metálicos, por ejemplo, busque rocas densas, magnéticas, con una corteza de fusión de color marrón y el interior metálico, de color plateado.

 

Cuando encuentre una roca y piense que podría tratarse de un meteorito, procure no manipularla. No por superstición; a usted no le haría ningún daño, pero podría contaminar sin querer la muestra con las sales y aceites de sus manos. Siempre que pueda, coloque la piedra en una bolsa de plástico limpia y seca, y hágala llegar lo antes posible a un laboratorio fiable.