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LEW 88763

 

Fotografía de LEW 88763

 

 

Estructura y composición de los Meteoritos

1998

© David A. Kring
World Wide Web Edition

Antonio Parra llevó a cabo la traducción, y Humberto Campins (LPL) la revisó.

English version

 

Los distintos meteoritos se formaron mediante procesos diversos en cuerpos muy variados. No es de extrañar, pues, que sus propiedades físicas y químicas sean también muy variadas. Algunos meteoritos son fáciles de identificar, especialmente las condritas primitivas, pues tienen un aspecto muy diferente del de cualquier roca de origen terrestre. Otros, en cambio, y particularmente las acondritas, se originaron por el mismo tipo de procesos ígneos que tienen lugar en la Tierra, y pueden ser difíciles de reconocer. A continuación, se facilitan breves descripciones de los distintos tipos de meteoritos, para ayudar a reconocerlos.

 

Condritas primitivas

 

Esta clase de meteoritos suele tener una corteza de fusión de color negro o gris oscuro y el interior de color de color gris m·s claro. En las superficies obtenidas por fractura se distinguen tres componentes estructurales básicos:

 

Los cóndrulos destacan como gránulos u oolitos semienterrados en un material de grano fino, generalmente blando, poroso y de color gris, como grafito esponjoso, que se llama matriz. En las condritas corrientes desequilibradas predominan los cóndrulos, alcanzando hasta el 80% del volumen. Las condritas carbonáceas y enstatíticas, en cambio, contienen muchos menos cóndrulos (hasta un 30% en volumen), y en algunos casos están constituidas exclusivamente por matriz. Tanto en los cóndrulos como en la matriz predominan los minerales olivino y piroxeno, o sus productos de alteración. Como se trata de minerales que tienen densidades similares a las de los minerales corrientes de la corteza terrestre, las condritas primitivas no parecen muy densas al sopesarlas. De todos modos, a veces contienen pequeños gránulos metálicos dispersos que destacan por su brillo en las superficies de fractura reciente. En algunas condritas corrientes desequilibradas son especialmente conspicuos.

 

Allende Chondrite

Lámina del meteorito Allende

Allende es una condrita carbonácea que cayó en Chihuahua, México. La mayor parte de los objetos de color gris claro visibles en esta lámina, cortada con sierra, son cóndrulos de pocos milímetros de diámetro. Los objetos de mayor tamaño y color blanco son inclusiones refractarias. Ambos están inmersos en una matriz de color negro. Esta condrita primitiva cayó pocos meses antes de que los astronautas del Apolo 11 fueran a la Luna, lo cual supuso una ocasión única para los científicos de poner a prueba muchas de las técnicas analíticas que se pensaba emplear para estudiar las muestras lunares.

 

El tercer componente de las condritas primitivas son las inclusiones refractarias. Algunas son esféricas, como los cóndrulos, pero normalmente son de forma irregular, ameboide. Contienen minerales, como los feldespatos, abundantes en las rocas terrestres de color claro, como el granito, y por eso destacan como manchas claras en la matriz gris. La abundancia de inclusiones refractarias en las condritas primitivas es variable. En las condritas corrientes desequilibradas y en las de enstatita apenas hay, mientras que en las carbonáceas pueden suponer hasta el 15% en volumen.

 

Condritas equilibradas

 

La mayor parte de las condritas equilibradas proceden de condritas primitivas corrientes. Sólo unas pocas tienen relación con las condritas primitivas carbonáceas o con las de enstatita. Aunque las condritas primitivas corrientes suelen ser de color gris, una vez se equilibran por metamorfismo pueden adquirir color blanco, amarillo o ligeramente anaranjado. Si se formaron por impacto en la superficie de un asteroide pueden ser de color bastante oscuro. La corteza de fusión, cuando está alterada, suele tener aspecto oxidado, anaranjado. La proporción de metal en las diferentes muestras varía ampliamente, e incluso puede ser nula en las más profundamente meteorizadas, y entonces adquieren un aspecto similar a las areniscas terrestres. Cuando son recientes, en cambio, se pueden ver las brillantes partículas metálicas dispersas en la matriz o concentradas en vetas.

 

Aunque contengan metales, predominan los olivinos, piroxenos y feldespatos, por lo que su densidad es parecida a la de las rocas terrestres. Se pueden distinguir, pues, por la corteza de fusión y por la presencia de aleaciones de hierro metálico.

 

Condritas corrientes, equilibrada (izquierda) y desequilibrada

Beenham (New Mexico) es la condrita corriente desequilibrada de la derecha. Su interior, con abundantes cóndrulos, es de aspecto gris moteado, con algunas partículas metálicas brillantes. Khohor (Uttar Pradesh) es la condrita equilibrada metamórfica de la izquierda. Su interior, de color claro, contrasta fuertemente con la corteza de fusión oscura.

 

 

Condrita corriente encontrada recientemente cerca de Tucson, Arizona

Snyder Hill es una condrita corriente parcialmente equilibrada. El interior, de color gris claro, contrasta nítidamente con la corteza negra de fusiÛn.

 

 

Snyder Hill chondrite

Meteoritos metálicos

 

A diferencia de las condritas primitivas y de las condritas equilibradas, los meteoritos metálicos son muy densos y compactos. Su peso, por tanto, es mucho mayor que el de las rocas de tamaño similar procedentes de la corteza terrestre. Además, se distinguen fácilmente por su interior metálico de color plateado, que a menudo presenta una estructura cristalina en forma de placas cruzadas que se llama de Widmanstätten, un conde austriaco que fue el primero en describirla. Esta estructura suele ponerse de manifiesto en el laboratorio mediante corrosión química.

 

La corteza de fusión de este tipo de meteoritos suele consistir en una pátina muy fina de color marrón. La gente los suele confundir con la magnetita de origen terrestre, que también tiene densidad elevada y un color parecido, negro o marrÛn rojizo. De todos modos, la magnetita es negra o rojiza por dentro, y no de color plateado. La corteza de los meteoritos metálicos, además, suele tener muescas o surcos, como los que se pueden imprimir en la arcilla al modelarla con los dedos. Estas marcas se producen por ablación, al penetrar en la atmósfera terrestre a gran velocidad. La superficie sufre un fuerte calentamiento, pero no el interior.

 

Iron meteorite

 

Meteorito metálico

Los meteoritos metálicos Canyon Diablo son fragmentos del asteroide que produjo el cráter Meteor (norte de Arizona) al chocar con la Tierra. Son de color marrón oscuro y plateado por dentro. El interior de este ejemplar ha sido corroído en el laboratorio para resaltar la estructura característica de Widmanstätten.

 

 

Palasitos

 

Son mezclas de metal y silicatos. Su densidad, por tanto, es mayor que la de las rocas ordinarias. El aspecto de su superficie cambia con el tiempo, a causa de las distintas velocidades de alteración de sus componentes. Al poco tiempo de caer, la corteza de fusiÛn es de aspecto suave y color negro o marrón, como en los meteoritos metálicos o en las acondritas. Los más viejos, en cambio, tienen la superficie irregular y manchada, con zonas de aspecto oxidado, de colores anaranjados o amarillentos.

 

Al cortarlos con una sierra son inconfundibles. En su interior aparecen grandes cristales de olivino, de color verde, amarillo o marrón, rodeados por una matriz metálica, plateada, brillante.

 

 

A pallasite

 

Palasito

El palasito Brenham (Kansas) presenta cristales de olivino incrustados en una matriz metálica de color plateado. Esta lámina delgada ha sido cortada y pulida para destacar su estructura.

 

 

Acondritas

 

Las acondritas son los meteoritos que cuesta más distinguir de las rocas terrestres, pues se formaron a través de los mismos procesos geológicos que tienen lugar en nuestro planeta. No se distinguen ni por su composición mineralógica, ni por su densidad, ni por su textura. Sólo la presencia de una corteza de fusión inalterada permite identificar los candidatos para su estudio posterior.

 

Algunas acondritas son brechas. Es decir: consisten en una mezcla de clastos angulosos, claros y oscuros. Un tipo particular, los mesosideritos, son brechas metamórficas. A veces se clasifican erróneamente como palasitos, por contener grandes fragmentos metálicos de color plateado incluídos en una matriz de silicatos de color gris marronoso.